APROXIMACION SINTETICA A LA
      NUEVA OLEADA DE LUCHAS EN EL CENTRO CAPITALISTA

      REFLEXION SOBRE SUS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA


      1.-------------- VUELVEN LOS BUITRES Y AGOREROS.

      Muy recientemente, a raíz de las derrotas electorales de la socialdemocracia alemana y austríaca; de los esfuerzos del laborismo británico para ganarse las simpatías burguesas; de la elaboración de la famosa "tercera vía" por parte de teóricos reformistas y que es incluso más "suave" con el capital que lo que ha sido históricamente la socialdemocracia; de la fuerte subida electoral de la ultraderecha pro-nazi en Austria, etc, a raíz de estos y otros acontecimientos recientes, se han actualizado los debates periódicos sobre la derrota histórica del movimiento obrero europeo y, por extensión, del internacional. En realidad, este debate es más profundo de lo que parece pues no se ciñe exclusivamente a la viabilidad de la lucha obrera más allá de algunas movilizaciones por el salario directo e indirecto, economicistas y asistenciales, sino que engarza con otro más profundo y decisivo como es el del papel del trabajo en el capitalismo. Es este papel lo que está en cuestión.

      La tesis del aburguesamiento de la clase obrera no es nueva. Reaparece con mayor o menor insistencia cada vez que se acumulan varias derrotas político-electorales de partidos definidos como "de izquierdas", "de masas", "obreros", "socialistas", "comunistas", etc, aunque esas definiciones no tengan ya nada que ver con su práctica real y objetiva durante muchos años; también reaparecen cuando se produce un período de caída de las luchas sindicales o de poca intensidad de éstas, o cuando descienden las afiliaciones sindicales, etc. En esos momentos, como si se tratara de un resorte automático o de un acto reflejo, reaparecen viejas ideas con nuevas palabras. Se trata de negar no sólo la capacidad de lucha de las masas trabajadoras y en especial de la clase obrera, sino también la existencia misma de la lucha de clases como algo que está ahí, que palpita y late siquiera de manera tenue y sin brillo, aunque si apagarse del todo, irremisiblemente. Negar la existencia de la lucha de clases, conflicto que sin embargo ya fue admitido y reconocido por intelectuales burgueses anteriores a Marx, exige negar la explotación capitalista, lo que a su vez exige negar las primeras teorías económicas elaboradas por teóricos de esta clase.

      Ahora, tras los acontecimientos recientes arriba expuestos, los intelectuales burgueses pueden volver de nuevo a negar la evidencia de la lucha de clases. Tuvieron que silenciar sus afirmaciones o atemperarlas y suavizarlas bastante cuando hace unos pocos años, el voto obrero y popular masivo hizo que en Europa llegaran a los gobiernos de turno muchos partidos socialdemócratas y socialistas; recordemos que en la actualidad, la inmensa mayoría de los gobiernos europeos, que no del poder real europeo, son reformistas que gobiernan en solitario o bien en alianza con el centro, con grupos verdes y hasta con comunistas oficiales. Cuando el dominio gubernamental de la derecha se debilitó en extremo por esa recuperación electoral del reformismo, quienes mantenían la tesis de la derrota definitiva del movimiento obrero tuvieron que buscar nuevos argumentos. Ahora, cuando la desastrosa y suicida política procapitalista del reformismo ha desanimado a millones de votantes y ha envalentonado a la derecha y extrema derecha, los apologetas del capital vuelven a las tesis de siempre.

      2. EL HILO ROJO DE LA HISTORIA.

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